Le temblaban las manos. Estaba tan furiosa que ni siquiera había reparado en quién era el hombre que le había servido como distracción a aquel asaltante. Solo después de que tenía el violín roto en las manos y el tipo se quejaba en el suelo, subió los ojos y lo vio.
—¿Lucifer?
Lucio corrió hacia ell