Seis años después.
Marianne caminaba de un lado a otro en la pequeña antesala del nuevo consultorio de Reed.
—¡Oye, oye! No tienes que estar nerviosa —dijo Gabriel acariciando sus brazos arriba y abajo—. Solo vamos a ayudar a Morgan con su condenado estudio, tampoco es como que nos vayamos a la gu