—Lo siento, Marianne, de verdad… —murmuró—. Pero pensábamos que Gabo estaba muerto, no queríamos que revivieras todo ese sufrimiento.
—Además, su muerte no fue lo único que pasó —añadió Lucio—. Pasaron otras cosas, cosas que podían lastimarte y la verdad es que no veo el caso de que las revivas.
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