El CEO Ferreira dió un beso en la frente a su hija, Violeta, también la abrazo fuerte, la dejaron ir con el amor de su vida, fue duro tener que aceptar que el lugar de su hija ya no era a su lado, si no al lado de ese jóven CEO que se las había robado
— Se la voy a cuidar mucho, puede llamarla cuando quiera o visitarla cuando quiera, las puertas de mi casa están abiertas para cuando quiera venir — Alessandro, se acercó a darle su mano a su suegro, el CEO se le dió la suya solo para acercarse a