21. Podía irme
Siempre me había pedido que saliéramos, aunque yo buscaba una excusa para rechazarlo; ese día decidí no hacerlo.
No ese día…
Caminaba a su lado con mi mano dentro del abrigo, mirando los estantes de joyerías: anillos, collares de diamantes que podían hacer a más de uno gritar por sorpresa… menos a él.
Jeremy andaba con una sonrisa que nadie podría quitársela ni aunque quisiera. Ese día me había invitado a salir, algo que acepté por fin. Él acercó su rostro a una de las vitrinas con expectac