Mi tía Josefa me odiaba tanto que, cuando me vio, intentó pegarme.
Le apunté con el móvil, —pégame, si lo haces, ¡llamaré al policía enseguida!
Mi tío, que había estado haciendo de telón de fondo, tiró inmediatamente de mi tía.
Suspiró mi tío, —Daniela, nadie quiere que las cosas hayan salido así. Todo es culpa mía por estar demasiado ocupado y no darme cuenta de que tu tía y tu prima te acosaban, ya les he dado una lección. No se atreverán a acosarte más.
Dije tranquila, —uno finge ser educado