Mundo ficciónIniciar sesiónCuando el destino quiere te daña la vida, quizás ando echandole la culpa al destino y fuí yo misma quien se condenó a esto. Quizás yo apresuré las cosas aunque pensé conocerlo en casi dos años, descubri que nadie termina de conocer a nadie. Odio llorar, mis ojos ya arden y siento que no me quedan lágrimas, pero tengo ese dolor ahí que oprime mi pecho y siento que me ahoga. Escucho el timbre y bajo a ver quien es. Abro la puerta y es él, vuelvo a cerrarla y mis lágrimas empiezan a salir de nue







