Capítulo 35

Gabriella se asomó varias veces para ver de lejos al hombre que permanecía sentado como si el mundo a su alrededor no existiera. A veces alguna mesera iba y le preguntaba si necesitaba algo más, pero él solo alzaba la cabeza y decía que no, con una sonrisa amable pero decidida.

Cuando Gabriella supuso que ya había pasado bastante tiempo y que sus labores en la cocina habían terminado, decidió que era momento de enfrentar la situación que había postergado. Se quitó el delantal y el gorro, fue al
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