Capítulo 2106
El señor Felipe se llevó el puño a la cara y fingió toser ligeramente.

La señorita Alma gritó al teléfono:

—¡Deja de decir tonterías! En diez minutos quiero verte aquí. Si no apareces, ve preparándote para ir a alimentar a mis serpientes.

Dicho eso, colgó la llamada y, aun enfadada, se volvió hacia el señor Felipe para quejarse.

—Estos hombres de verdad se creen demasiado importantes. Solo porque saben ganar un poco de dinero, ya se creen dueños del mundo. Si uno les pide algo, enseguida empieza
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