Mundo de ficçãoIniciar sessãoLo que pasa con nosotros los románticos desesperanzados, es que no hace falta mucho para que suenen nuestras campanas de alarma y nuestras banderas rojas ondeen alrededor de una pareja potencial. Olemos el romance de la forma en que un tiburón huele la sangre en el océano, no necesitamos mucho para captarlo, todo lo que necesitamos es una pista.
Gabriela está sentada en una silla encima de uno de los reales caballos blancos. Después de horas de estar







