13 Los aceptas.
Chloe aún tenía las orejas rojas, mientras trataba de comer su desayuno, que estaba exquisito y lo hizo saber.
— Esto esta verdaderamente bueno, ¿me dejarían preguntarle a su cocinera como lo hizo? — Kek y Vito estaban uno a cada lado, mientras Dante estaba en frente de ella, también desayunando, como Kek, en cambio Vito bebía un vaso de sangre.
— Luego te puedo pasar la receta. — respondió Dante, con los ojos fijos en su humana.
— ¿Tú sabes cocinar?
— Claro que sabe, en sus trecientos años ha