—¿Y qué se supone que debemos hacer? —cuestiona Irina, alterada.
Por lo general ella toma el control de las situaciones, sin embargo, la situación con la amenaza de Telma y los celos que brotan de sus ojos al ver a Evangeline reír junto al chico pelirrojo, la desplazan.
La castaña casi se entregó a ellos el día anterior. No puede estar fingiendo que no pasó mientras parece que le gusta ese recién llegado.
—Tú ve con el chico, manda a Evangeline a la oficina.
—¿Y Telma? —cuestiona mirándolo con