Amanda
Escucho su voz y de inmediato me levanto, froto mis ojos esperando que no sea una alucinación mía.
—Eres tú, eres tú, pero ¿cómo? Se supone que estabas en lo del juicio de ese ser oscuro —aun no puedo creerlo.
—Bien dices, estaba. Ya todo quedó resuelto y ese ser oscuro, ya no será un impedimento. El juez ya dictó sentencia y al ver que sus intentos de apelación fallaron y que ya no tenía recursos, pues, no le quedó de otra más aceptar la sentencia. No saldrá de ahí nunca, son mucho