Lo había perdido , en el instante que la había dejado marchar. Ella, nunca pensó que se encontraría en la situación así. Pero ahí estaba. Ana miraba con curiosidad cada rincón. Nunca había estado en un sitio tan grande, y le parecía un enorme lugar para jugar.
Mira con una sonrisa, y empezó a dar pequeños saltos alrededor de sus nuevos padres.
—¡Me encanta! —comento la pequeña niña. Ganándose la atención de los dos adultos. Briana la observa. Le da una sonrisa, y la toma de la mano.
— Ya vimos