Hanako.
Por fin llegamos al imperio del fénix cuando el sol comienza ocultarse, mi cuerpo se siente muy adolorido por estar sentada por tantas horas, miro de forma discreta por la ventanilla los puestos qué están a los lados del camino y me percato de que aquí también hay lámparas de color rojo, llegamos al palacio del imperio y por fin podemos bajar del carruaje, por protocolo el general baja primero y me extiende la mano para ayudarme a bajar, hay barrios soldados que nos reciben y el general