Capítulo 19.
Me siento desconcertada cuando veo sus ojos y su rostro tranquilo, como si no hubiera ocurrido nada, a pesar de mantenerme sujetada por la cintura, sobre su cuerpo y en mi cama, en esa posición tan… Vergonzosa.
—¿Qué crees que haces? —reclamo con molestia— ¿Sigues ebrio?
—Nunca estuve ebrio, Adele —confiesa de forma maliciosa.
—¿Pero cómo…?
—¿En verdad creías que esos tipos eran mis amigos? Jamás podría ser amigo de hombres tan despreciables como ellos, es muy obvio que no son amigos míos, y nu