El corazón de Juan Miguel tembló al escuchar a su hermano, su cuerpo entero se paralizó.
—No, ella no sabe mentir, yo sentí que aún le importo, cuando le conté de mi accidente me preguntó qué cómo estoy, y sus ojos me miraban con el brillo de siempre, y cuando nos besamos. —Suspiró profundo—, fue como si el alma me regresara al cuerpo, y no la obligué, ella correspondió como en el pasado, aún me ama, solo que está muy lastimada.
—No te confundas, no quiero que te ilusiones, averigua antes com