Emiliano palideció al mirar aquella mancha de sangre, sin pérdida de tiempo, cargó a Karla en sus brazos.
—¡Necesito ayuda! —gritó mientras subía con la chica en brazos hacia la cubierta.
—¿Estás herida? ¿Qué ocurrió? —preguntó enseguida Lu, acercándose a ella.
Karla negó con la cabeza, y Lu de inmediato se dio cuenta de lo que estaba pasando, sintió un estremecimiento en el corazón.
—Van a estar bien, tu bebé es tan fuerte como tú, ya lo verás.
—Eso espero —respondió Karla, con la voz ent