Cuando Joshua se despertó de nuevo, ya estaba en el hospital.
Lina Fiordo miró el teléfono móvil que tenía en la mano y, al ver que Joshua se había despertado, se apresuró a tirar el teléfono y se abalanzó sobre él.
—¡Joshua! ¡Por fin has despertado! Pensé que ibas a ser una bella durmiente por el resto de tu vida!— Joshua empujó a Lina Fiordo con la mano para alejarla de él —Déjame decirte que no puedo creer que hayas estado acostado aquí durante tres días y noches enteras, o que te haya esta