Joshua se quedó un poco atónito. Vio que el pelo de Astrid estaba un poco desordenado y ligeramente rojo alrededor de los ojos. ¿Así que había salido temprano por la mañana? ¿Pero qué hacía así?
–¿Qué demo… que te paso?– Joshua quiso inconscientemente ayudar a Astrid a arreglar su desordenado cabello negro, pero justo cuando su mano estaba a punto de levantarse, la bajo de nuevo.
Con lo apresurada que iba, Astrid no se percató de los movimientos de Joshua, y le agarró del brazo rápidamente: