Después de otros tres días, las heridas de Astrid se habían curado por completo. Su cuerpo se había recuperado, pero desde el día en que vino Joshua, no volvió a ver a Astrid. Incluso el día en que le dieron el alta del hospital, siguió sin venir.
Los trámites del alta también los hizo el secretario que acompañaba a Astrid, y lo único que recibió Astrid fue un cheque. No hacía falta ni pensarlo, este cheque debía ser de Joshua. En los últimos tres años, lo máximo que había recibido de él era u