Sienna
No podía respirar. Las palabras en la pantalla se empañaron mientras mis manos temblaban.
Te estás acostando con tu hermanastro.
Se repetía en mi mente como un grito que no podía apagar.
Jaxon estaba en la puerta, su teléfono iluminado con el mismo mensaje. Tenía la mandíbula apretada, pero pude ver el miedo en sus ojos.
"¿Quién diablos tiene nuestros números?", susurré, con la garganta seca.
Antes de que pudiera responder, mi teléfono vibró de nuevo.
Otro mensaje.
No te molestes en esco