Sienna
Lo primero que sentí al abrir los ojos fue calor. El brazo de Jaxon me rodeaba, la manta enredada entre nosotros, su respiración lenta rozando mi oído. Por un momento, no quise moverme en absoluto. El sofá no era una gran cama, pero con él abrazándome, se sentía mejor que cualquier colchón. Se sentía seguro. Se sentía como en casa.
La luz del sol se filtraba por las cortinas y besaba mi rostro hasta que entrecerré los ojos. Luego vino el zumbido fuerte y agudo que vibraba contra la mesa