Semanas después…
—Puja, puja Noelia, Hazlo, uno más, uno más y tu bebe estará afuera—menciona mi tía quien toma mi mano con fuerza.
— ¡Ah! Esto duele demasiado…. —grito con fuerza dando mi último esfuerzo, a la vez que sudor corre por mi frente y rostro.
De pronto el llanto de mi bebe hace presencia, es ahí donde me doy cuenta de que todos mis esfuerzos han valido la pena. Aun con el dolor y el cansancio que siento en estos momentos, aun así necesito ver a mi bebe, necesito conocerla.
—Tía, qui