Mundo ficciónIniciar sesiónEse día Camilo regresaba de su viaje y yo no veía la hora de encontrarme con él. Le dije a Alfredo, cuando regresé a casa (temprano, esa tarde no fui a la casa de Myriam) que me avisara cuando llegara, que quería cenar con él.
—Por supuesto, señorita Valentina.
Me encerré en mi cuarto, a estudiar.







