Mundo ficciónIniciar sesiónEra casi mediodía cuando llegamos al restaurante-bar y nos atendieron como si fuésemos los primeros clientes en entrar a almorzar. Nunca lo había hecho tan temprano y, aparte de la hora, con el problema de un extraño que había estado siguiendo a Valentina, no tenía apetito ni para una entrada de empanadas. Miguel debió comer por mí. El detective no había llegado y, después de esperarlo por ci







