Mundo de ficçãoIniciar sessãoAl cerrar la puerta, Zoé suspira recostando la frente sobre la puerta… ¡Maldición! Exclama para sí, ¿Que estaba haciendo? Se preguntó.
—¿Y bien? Arruine el momento, o logro llegar a su cometido y al fin dejas de ser una stripper virgen.
Zoé voltea y mira de mala gana a su amiga que aún seguía con las bolsas en las manos.
—¡No digas babosa







