72| Alex.
Los ojos del señor Bob se posaron en mí. Yo sentí cómo un enorme peso me caía encima. Él tenía razón: yo había arruinado y desgraciado la vida de sus dos nietas. Ultrajado.
Por mi culpa, Jessica estaba muerta y Ana Laura, muerta en vida. Por eso estaba ardida en venganza y en dolor.
Retrocedí hasta que tropecé con el mueble y caí sentado sobre él. De no ser por mi familia, hubiese buscado la ventana más alta en ese momento y me hubiese lanzado por ella. Estaba tan cansado de todo. La última sem