26| Alex.
— ¿Ana Laura Lescano? — preguntó mi hermano Xavier.
La mirada acusadora de Gabriela se posó sobre mí, pero yo aún estaba demasiado anonadado como para pronunciar siquiera una palabra.
Volví a escuchar su nombre después de todos esos años, después de que resonara en mi cabeza durante todo este tiempo.
Ana Laura.
¿Pero por qué mi madre le heredó todas sus acciones a ella?
Era una locura completa.
—La verdad, —dijo el abogado, sosteniendo el papel en las manos—, no sé quién será la señora Ana