110| Alex.
No podía marcharme de repente, así que llegué a la cocina, donde estaba el señor Bob con Ana Laura, y me aclaré la garganta, pero Ana no me miró. Siguió concentrada en los platos del lavabo, pero, a mi parecer, llevaba mucho rato lavando el mismo plato.
— Creo que debo irme — les dije.
Ana Laura, sin voltear a mirarme, murmuró:
— Pero los niños apenas están conociéndose.
— Tal vez traiga después a Esteban para que esté más con sus hermanos. Ahora tengo que irme. Xavier dice que debemos ir a e