Parte 18...
— Tú eres Camila, ¿verdad? — sonrió y extendió la mano hacia ella —. Bienvenida a la clínica. Mi hermano ya me habló de ti —se inclinó ligeramente —. Y mi madre también me comentó un poco… solo dijo cosas buenas.
Camila se sonrojó. Ojalá Charlotte dejara de hablar de ella con sus hijos. La ponía nerviosa que la gente creara expectativas a su alrededor. No podía prometer que cumpliría todo lo que esperaban.
Sus limitaciones la obligaban a juzgar con más dureza lo que podía o no hacer