Parte 57...
Mike se despedía de una clienta que llevaba a su loro a casa después de una cirugía en el pico. La mujer estaba radiante, agradecida, y lo abrazó varias veces antes de irse.
Cuando él se dio la vuelta, casi chocó con Eliza, que estaba justo detrás, esperando.
— Vaya… qué entusiasmo — comentó ella, con una sonrisa que no llegaba a los ojos.
— Está muy contenta — respondió él, acomodando la pluma en el bolsillo izquierdo — Pensaba que su mascota no recuperaría el pico, pero ahora está