Parte 36...
Cuando los dos entraron en su coche, Eliza estacionó el suyo en la plaza de al lado y bajó dando un portazo, mirando a ambos. Camila levantó la mano en un gesto de saludo y esbozó una pequeña sonrisa, pero la otra mujer no le devolvió ni el gesto ni la sonrisa.
Eliza rodeó el coche y se detuvo junto a la ventana de Mike, inclinándose para hablar con él.
— ¿A dónde vas?
Él frunció el ceño por su tono de voz, pero respondió.
— A casa, obvio — apretó el volante —. ¿Cómo fue la consulta