Laura sonrió de manera siniestra cuando el hombre que contrató de la banda mafiosa Stracci apareció con Ángela sobre sus hombros, cargándola como si fuese un saco de cemento.
Una vez que comprendió, dentro de su delirio, que David no iba a perdonarla y que ya no poseía poder para tenerlo bajo su control, decidió escapar.
Antoni la visitaba casi a diario, ella supo jugar bien el rol de hermana menor agraviada y culpable. Asustada por la situación que enfrentaban los Murphy le rogó que moviera pa