34. LO QUE ÉL SIEMPRE SUPO
POV. DE ISABELLA
No esperaba visitas. Mucho menos aquella.
Cuando Elena abrió la puerta y pronunció aquel nombre, sentí que el café dejó de saber a café.
—Luciano —su voz pareció apagarse a mitad de camino.
Y el mundo parecía detenerse.
Durante unos segundos pensé que Alessandro había vuelto para terminar la discusión de la noche anterior.
Pero no.
Esto era peor. Muchísimo peor. Luciano entró sin prisa y se vestía como siempre.
Elegante, desde muy niño.
Impecable, desde que aprendió a vestirse