CAPÍTULO 20
PUNTO DE VISTA DE ARIA
La alarma era algo físico, una bestia metálica chillante que arañaba el interior de mi cráneo. Pero fue el otro sonido lo que heló la sangre en mis venas: el creciente coro de gruñidos y garras raspando desde los túneles más allá, una marea de hambre salvaje avanzando hacia nosotros.
El hombre de ojos pálidos había desaparecido. El cristal destrozado humeaba sobre la mesa. Estábamos en el corazón de la pesadilla, y la pesadilla estaba despertando.
“¡La entrada