Mundo ficciónIniciar sesiónMi cara era una mezcla de asombró, confundida, babeando por el chico pero a la vez asustada en fin un remolino de emociones.
—¿Quién eres tú? —Pregunté a la defensiva.—Oye, no te voy a hacer daño, ¿por qué traes la lámpara de la habitación? —Preguntó alzando una ceja.—¿Quién eres tú?, respóndeme ahora —vale, debes estar hambrienta, ¿te parece si desayunamos mientras te explico todo? —Esta bien, pero como te quieras pasar de listo te estrellare la lámpara en






