Mundo ficciónIniciar sesiónAlan corría por los pacillos del castillo. No estaba asustado, pero si asombrado. Llegó al pacillo principal y se dirigió al salón del trono. Abrió la puerta con brusquedad y encontró a Mordana inclinada ante una bota roja que Salía de una bruma negra más oscura que la propia oscuridad.
- Lo siento mi señora. – Alan se inclinó junto a Mordana.- ¿Por qué entras de esa forma? – Pregunt&o






