Eso fue santo remedio, Liam al día siguiente en la mesa expuso los casos para ir a una cárcel y les hizo jurar a sus hermanos que nunca faltarían a eso, así evitaban que su mamá nunca fuera tratada de esa manera. Casi me devoro a besos a mi hijo con su carita preciosa a sus diez años en ese entonces. Desde ahí no se le ha olvidado.
—Es hora de almorzar.
—Mami, trabajaremos por dos horas en las cercas de lunes a viernes, luego nuestras obligaciones y por último las tareas. —miré a Enrique, afirm