Le hice caso a mi marido, terminé de abrocharlo y no solamente lo hice yo, Luisa también reaccionó, cuando el frenar del auto nos zarandeó adelante y atrás escuchamos cómo se desgastaron las llantas y ese chillido surgía del pavimento. Al frente había cinco carros.
—Falta un carro, nos habían dicho que eran seis. —hablaba Simón, quien miraba todo—. Rasca culo, a mi señal. El resto, solo tenemos una oportunidad de salir. Hay que ganar tiempo para que llegue el refuerzo.
De aquí voy a quedar int