Tenía a Dante, mi ahijado, cada día se pone más gordo, ni que en esos teteros que le hace Inés o Guadalupe le echaran bienestaria, todos se están soplando. Le di un beso en la frente. En unos días llega la señora Verónica. Iba a bajar a ver qué hay en la cocina, tengo mucha hambre cuando un fuerte olor a podrido me llegó a la nariz, miré al bebé y ese carajito me miraba, ¿no tienen el mes de nacido y ya caga así?
—¡Guadalupe!
La niña llegó con Victoria entre su pecho. Al ver mi cara supo para