Mundo ficciónIniciar sesiónLas lágrimas instantáneas muy poco me permiten ver a Valeria sentada en un piso alfombrado, con las piernas cruzadas y sus pies descalzos. Acuna suavemente una manta enrollada entre sus brazos, la acaricia mientras tiene los ojos cerrados y lágrimas no dejan de recorrer sus mejillas.
A lo lejos escucho a la vecina que me llama. Me limpio las lágrimas y corro para decirle desde la puerta que está bien, solo se había quedado dormida y no escuch&o







