— Salgamos hoy. — Dijo Sophia sonriendo de pie frente a su marido por contrato.
— Lo que tú quieras. — Contestó él en tono pacífico yéndose del salón gimnasio.
Ella de inmediato comenzó a seguirlo.
— ¿Lo tomarás tan bien? Pensé que dirías algo al respecto o no querrías.
— Dije que hoy sería todo tuyo, ¿No es así?
La joven de veinticuatro años se sintió un poco apenada ante tal comentario dicho con despreocupación.