Adara
Cuando siento en mi cara el primer rayo de sol, me tapo con las cobijas para dormir un poco más, inhalo el aroma de Kellen con fuerza al sentirlo en mis cobijas y sonrío. Siento una calidez momentánea envolver mi cintura y la fuerza de unos brazos que me atraen al cuerpo de mi alfa, que por sorpresa hoy parece estar en mi habitación, aun cuando la señorita Amelia le ha prohibido visitar mi alcoba.
— Buenos días, Rey —. Murmuro dormida.
— Sentía la necesidad de cuidar a mi Omega en sus sue