Punto de vista de Jack
Las noches eran lo peor.
El sueño se negaba a llegar. Cada vez que cerraba los ojos, veía a Chloe. No a la chica que solía sentarse frente a mí a cenar, ni a la que lloraba cuando le mentía, sino a la mujer que se había quedado allí plantada con aquel vestido de seda verde, desafiante y distante. Me perseguía. Se veía más fuerte. Parecía que le pertenecía a otro.
Y no podía soportar ese pensamiento.
Me decía a mí mismo que era curiosidad, no celos. Me decía que solo querí