CLARYSSA
Encontramos a Kaleb y a Jace justamente donde los habiamos dejado, como si el tiempo se hubiera detenido, nos esperaban con paciencia y esperanza. Esa clase de esperanza ciega que se le tiene a un Dios. Y ahora me arrepiento de haber pensado en abandonarlos. Pero no hubo preguntas incomodas ni reproches, lo unico que les importaba era que ambos hubieramos regresado sanos y salvo. Mi aspecto habia mejorado, me cambie de ropa, ahora llevaba unos jeans ajustados con los cuales me sentia c