—Por mí no hay ningún problema, yo puedo enseñarle—
—Y ella podría traer un sueño tranquilo a los dioses con su música… ¡Si! — Exclama contenta Hera. —Sería perfecto— Su voz es de ensueño.
—Bueno, supongo que ya no hay nada más de que hablar—
Zeus nos invita a retirarnos de la sala del trono, todos salimos a excepción de Hera, que se queda a lado de su marido.
Estando afuera, los tres soltamos un estruendoso suspiro, en estos momentos siento como si mi alma volviera a mi cuerpo de forma repenti