POV. Eveline
Nunca había subido a un avión, y aunque la experiencia no fue tan mala sin duda alguna deseaba llegar a tierra rápido. Cada minuto se volvió eterno, si no hubiera sido por Aidan que sostuvo mi mano durante el despegue y luego el aterrizaje, estaría llorando de miedo. Al llegar a la ciudad de Roma, nos recogió el chófer del la familia Lombardi, un hombre joven de muy poco hablar. No sé en qué momento me quedé dormida sobre el hombro de Aidan, pero lo que sí sé es que al despertar me