— ¡Mi amor! — exclamó Thiago corriendo hacia mí, cuando el agua empezó a bajar por mis piernas, grité con todas mis fuerzas, el dolor era extremo.
— Ya va a nacer, nacerá hoy — grité en medio del dolor, Thiago estaba totalmente nervioso, unas mujeres que estaban ahí como testigos del juicio se compadecieron de mi pena, y le ayudaron, me sentaron y me ayudaron a mantener la calma.
— Vamos, Marcelo, ve y enciende el auto — dijo Thiago apresurado, tirándole las llaves al abogado
— Llama a Clara