―No… No es nada… Es sólo que… No puedo evitar imaginar a papá aún caminando por aquí… —confesé sincera pero tímidamente.
—No debe ser fácil para ti recordar todos esos momentos…—dijo Christopher de forma empática, colocando su mano en mi hombro.
―Bueno… Debo darme cuenta que ella ya no está aquí, y que nunca volverá… Debo aceptarlo de una vez por todas… Por mi propio bien… —admití, sonriendo falsamente y tocando la manos de Christopher en mi hombro, para hacerle saber que yo estaría bien. Sin